Autocuidarnos es también reconocer y respetar que todas las personas puedan decidir libremente sobre su cuerpo, con confianza, información y con el acompañamiento necesario.
Autocuidarnos no es solo descansar, realizar actividad física o alimentarnos bien. También es poder tomar decisiones libres e informadas sobre nuestra salud y vida sexual y reproductiva. Por ello, hablar de aborto como una forma de autocuidado es hablar de dignidad, bienestar y autonomía.
Durante muchos años, el aborto estuvo rodeado de silencio y estigmas. Sin embargo, cada vez más personas e instituciones en la región coinciden en algo fundamental: decidir sobre la continuidad de un embarazo es una forma de cuidarnos, de proteger nuestra salud y de sostener la vida.
El cuidado como un derecho humano
Recientemente, Latinoamérica y el Caribe dio pasos importantes para reconocer el cuidado como un derecho. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, el principal tribunal de derechos humanos de la región, reconoció que el cuidado es un derecho humano en sí mismo. Esto incluye tres dimensiones esenciales: el derecho a cuidar, a recibir cuidados y a autocuidarse.
Este reconocimiento es clave porque establece que los Estados tienen la obligación de garantizar condiciones, tiempo y acceso a servicios que permitan a las personas procurar el cuidado necesario para desarrollar su proyecto de vida con autonomía. Entre esos servicios, la salud sexual y reproductiva ocupa un lugar central.
En la misma línea, durante la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, gobiernos, organizaciones y especialistas adoptaron el Compromiso de Tlatelolco: un acuerdo sin precedentes para la construcción de una sociedad del cuidado como base para garantizar los derechos reproductivos. El consenso fue claro al reconocer que cualquier modelo de autocuidado es esencial en el acceso a la anticoncepción y el aborto seguro.
En este enlace puedes conocer más sobre la conferencia regional: Por una sociedad del cuidado que garantice los derechos reproductivos: balance de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe.
¿Por qué hablar de aborto como autocuidado?
Entender el aborto como una forma de autocuidado nos permite mirarlo desde una perspectiva más humana y cercana a la vida cotidiana. Implica, en primer lugar, reconocer que históricamente las mujeres han asumido de manera desproporcionada las tareas de cuidado, no solo de hijas e hijos, sino también de los procesos vinculados a la salud sexual y reproductiva, como el acompañamiento de embarazos, partos y abortos.
Desde esta realidad, el cuidado debe entenderse como un derecho y no como una carga individual: el derecho a cuidar, a ser cuidadas y a contar con condiciones que lo hagan posible. En este sentido, el Estado tiene la obligación de garantizar atención oportuna, de calidad y sin discriminación, especialmente para quienes enfrentan mayores barreras y situaciones de vulnerabilidad.
Reconocer el cuidado como un derecho también significa afirmar algo fundamental: el derecho de cada persona a tomar decisiones libres e informadas sobre su cuerpo y su proyecto de vida. Decidir si continuar o no un embarazo forma parte de ese derecho, así como elegir de manera libre y autónoma si se asumen, y en qué condiciones, las tareas de cuidado que implica la maternidad.
La autogestión del aborto como práctica de autocuidado
Hablar de autocuidado también implica reconocer la autogestión del aborto como una práctica segura y digna cuando se realiza con información confiable e insumos asequibles.
La autogestión del aborto es un proceso mediante el cual una persona puede interrumpir un embarazo por decisión propia y por sí misma. El autocuidado es un proceso muy seguro cuando se utilizan medicamentos adecuados, recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Estos medicamentos, como el misoprostol y la mifepristona, han demostrado ser seguros y eficaces cuando se usan correctamente.
Contar con información clara sobre las dosis, los tiempos y las señales de alerta permite reducir riesgos, prevenir prácticas inseguras y proteger la salud. En este sentido, el acceso al conocimiento es una herramienta fundamental para el autocuidado y la autonomía reproductiva.
Hablar de aborto como autocuidado no es solo una discusión teórica. Ya sea con asistencia médica, con acompañamiento o por autogestión, decidir sobre el presente y futuro reproductivo es una expresión del derecho a vivir con dignidad, salud y autonomía, sin importar dónde viva o cuál sea la situación de cada persona.
Para conocer más sobre el aborto seguro y los derechos sexuales y reproductivos en la región, visita: https://abortoenmipais.ipaslac.org/

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